Otoño y taza de té. (Oct.2014)

En esta ocasión, presentamos una selección de poemas de alguien que practica zazen con nosotros. Nos comenta, a modo de presentación, que se escribieron en torno al año 2007,  cuando decidió acercarse al Zen.  Pronto descubrió que lo que le ofrecía la práctica de zazen era importante y valioso. Estos poemas son el reflejo del impacto que le produjo la atmosfera sosegada y silenciosa, las formas precisas, el entorno humilde y sincero. Estas impresiones le sirvieron en su afición poética y nos envía 11 poemas para compartirlos con todas las personas que visiten nuestra página.

Otoño y taza de té.

Es el titulo del poemario del cual presentamos 11 poemas.

1

ha costado mucho que llegara

así que, no mires sus sandalias

ni recuerdes al niño,

ábrele  la puerta

pero no le beses

ni recites,

en su descanso

el tiempo queda suspendido

y en una taza de té duerme la pestaña.

2

cuando el mar tiene silencio

oscuridad

y sed

la boca del nido

calma el gesto

hasta el primer parpadeo

del amanecer.

3

escapó

y partí tras él,

dejé atrás las multitudes,

lo que ocultan los ciervos,

dejé la palma abierta

en la maleza,

exhausto llegué a Jericó

donde escuché

sobre un caso parecido,

me aconsejaron esperar,

volviendo al punto de partida

me senté y

al de un tiempo lo escuché,

efectivamente,

tal como lo habían anunciado

los cosechas no regresan sino caen maduras

a tus pies.

4

en la ermita de bizkaigane

un acebo frondoso

posa el pie

donde un grillo despierta,

asombrado

contengo la respiración

como si no hubiera ocurrido nunca.

5

quisiera escapar de la tiranía,

alejarme,

como eco que atraviesa montañas,

como rumor místico

que al describirse

se apaga,

quisiera escapar, sí,

de las arañas de estaño que me habitan,

retirarme sin lucha,

apartarme como lo hace la sombra

para que la nieve

se deshaga.

6

para luchar

basta con el deseo,

con desenvainar la palabra

y en la fatiga acercarse a la fuente,

pero…  para vencer,

¡Ay.., para vencer!,

para vencer es necesario ser como la miel,

como el murmullo,

ser como el envés,

antes que te señalen

desaparecer.

7

si tuviera que interpretaros los vientos

os diría que el agua y el fuego

se unieron en su nacimiento,

por ello, a veces,

están envueltos en relámpagos y en tempestades,

otras, sin embargo,

seducen con la tibieza de guardar secretos,

si tuviera que interpretaros los vientos,

os diría que borran y engalanan la pizarra

con despecho,

pero añadiría que, también, se detienen hipnotizados

observando la delicadeza de las abejas

entre tomillos y berros

de los prados,

para terminar os diría que, a veces, sus sonidos

son provechosos y cálidos,

otras, sin embargo, esos sonidos imita el gemido

de cíclopes ebrios

y amargados.

8

brotan de la pared,

sin luz como principios,

sin espacios,

brotan palabras

y arrecifes que no necesitan

calor en lo profundo,

luna para el movimiento,

brotan y crecen

pero,

al prestarles atención

ya hay distancia,

helechos en la superficie,

al prestarles atención

llegan los horizontes

abrumadores y pendencieros

que dilatan los encuentros.

9

si me pidierais que os describiera la niebla,

os diría que su iris es idéntico al de las gacelas,

que no posee nada

excepto su testarudez por abandonar el lecho,

añadiría que se desplaza con gestos agónicos,

que su contacto humedece,

pero, sobretodo, os resaltaría

su apasionada inclinación,

por restregarse entre las cortezas de los abetos.

10

la nieve trae

un hueso de melocotón entre sus dedos

una alondra bajo su falda

y en el fondo de sus pestañas,

la nieve

trae

mariposas ataviadas de esperanza.

11

deja caer los ecos,

que retumben cinco soles en la mano abierta,

que se conmuevan tobillos y mareas,

deja,

déjalo…,

al de poco,

sin darte cuenta,

te encontrarás

poderosa como el aguacero,

ardiente como el águila,

te encontrarás

poseyendo las cunetas,

saciándote con cada ardor que delaten

las entrañas.