La respiración

mudra

«Nuestra espiración es la de todo el universo.
Nuestra inspiración es la de todo el universo.
En cada instante actualizamos la gran obra ilimitada. »

Maestro Kodo Sawaki s. XX

Cuando damos nuestros primeros pasos en la práctica de zazen, nos hemos de concentrar en la postura, estando atentos a cada uno de los puntos importantes y dejando que la respiración lleve su ritmo, sin fijarnos especialmente en ella.
Solo cuando la postura se ha integrado y puede mantenerse correctamente, podemos empezar a insistir en la respiración.

La respiración ha de ser imperceptible y silenciosa, llevando un ritmo lento y natural.

La inspiración rápida y decidida.

La espiración lenta, profunda y poderosa, dejando salir el aire lentamente por las fosas nasales mientras que la fuerza de la espiración desciende hacia el vientre, apoyándose sobre la masa abdominal y ejerciendo un masaje en los órganos internos que ayude al desarrollo de gran energía.

La respiración profunda, lenta, tranquila y potente barre las complicaciones mentales; la mente se vuelve clara, como un cielo despejado y sin nubes.